“El Elemento”, de sir Ken Robinson

Finalizó el curso escolar y comenzó el verano y con él mi etapa de lecturas pendientes. Uno de los libros de esta lista era “El Elemento”, de sir Ken Robinson y Lou Aronica. Conocía a Robinson de la charla que dio en TED en 2006, y que ya había visto en varias ocasiones, aquí os dejo el video:

En realidad esta charla sobre que la educación mata la creatividad es el prólogo de su libro, “El Elemento” donde aborda muchas ideas enriquecedoras y que hacen que cambies el modo de ver las cosas en el mundo educativo si en verdad estás dispuesto.

En primer lugar, “El Elemento” me ha hecho pensar y meditar acerca de si estoy en mi Elemento, y en verdad que sí. ¿Cómo lo sé? Reconozco que soy un inquieto y que no paro, que muchas cosas me llaman la atención y que eso hace que sea capaz de unir diversas temáticas para desarrollar acciones multidisciplinares. De pequeño me encantaba subir al escenario, era uno de los actores en casi todas las obras de teatro que se hacían en el cole y en el instituto, nunca hice el papel principal pero tampoco ansiaba estar de protagonista. Esto me hizo aprender a que una buena dicción e impostación de la voz es muy bueno, y parece ser que gracias a esto recitar poemas es una de las cosas que más me gusten. En el escenario me sentía bien pero la vergüenza se adueñó de mí en un breve período de tiempo, aunque ya siendo profesor he hecho de casi todo: cantajuegos, payaso, presentador, lazarillo,…

Otra de mis facetas favoritas ha sido y es la música. Desde que comencé a tocar la flauta de pico en el colegio siempre me ha intrigado el descifrar aquel lenguaje tan raro y del que los músicos sacaban bellas melodías. Estudié saxofón por ser la única opción motivadora entre las muchas que se me ofrecían aunque finalmente pude acceder al conservatorio con más edad de la que tienen los que lo acaban, para cursar dos años y sentir el sabor de la formación formal de la enseñanza de la Música Antigua. Por avatares de la vida tuve de abandonar el saxofón, pero la guitarra y el piano ocuparon su lugar.

La lectura y la escritura son mis otras dos pasiones. Se lo agradezco a dos grandes maestros: Lorenzo Gómez y Carmina Colino. El primero me enseñó que los libros son grandes contadores de historias; y la segunda que cada libro tiene un trasfondo y un tiempo, como ente propio, pero también para ser leídos. Además, Carmina tuvo a bien de motivarme para comenzar a escribir y que tantas alegrías me ha dado.

De ambos maestros, y de algunos otros comencé a apasionarme por la enseñanza. Si en verdad me paro a pensar fueron los poco ortodoxos los que perduran en mi memoria, y aquellos que seguían la norma en lo académico, no lo hacían en las formas y el cariño hacia ellos es inmenso.

Pero hubo un momento en el que verdaderamente descubrí mi Elemento, y como bien dice mi amiga y compañera Raquel: “el Universo se las arregla para que cada cual obtenga lo que se merece.” No me considero mal estudiante pero suspendí la PAU (tenía que elegir entre una oportunidad musical y pasar un examen) y tuve a bien de estar un curso de “oyente” para aprobar. En ese nuevo año mi profesora Carmina fue mi salvación. Aún recuerdo cuando aprobé y pasé a agradecérselo que nos cruzamos con el profesor de matemáticas y dándome la enhorabuena me preguntó qué es lo que quería hacer, a lo que contesté: arquitectura. Carmina saltó enseguida y dijo: ¡Lo tuyo es la enseñanza! Al regresar a casa y tener que hacer la elección de la carrera (había que poner un listado de 12 carreras) recuerdo que hice una lista con arquitectura e ingenierías. Se lo enseñé a mi madre que estaba planchando y me dijo: ¿Estás seguro que quieres hacer eso? Tras meditarlo, hice otra lista. ¿Por qué no? Mi ilusión era ser arquitecto, por mi padre, pero no iba a renunciar a mis intereses. El caso que la segunda lista fue la que finalmente puse. Al cabo de un tiempo llegó una carta de la Complutense en el que decía que había sigo admitido en Magisterio de Educación Musical. La cara que puse la tiene grabada mi madre en su retina, y yo tengo guardada la carta entre aquellos objetos que para mí son y han sido importantes. Nunca me arrepentí de estudiar lo que estudié y de ser lo que soy. Estoy en mi Elemento. Vivo mi Elemento.

En segundo lugar: son muchas cosas las que comparto de “El Elemento”, pero la que más me ha chocado ha sido la idea de inteligencia que tan bien explica Robinson en la charla en TED. Creo que cada niño ha de encontrar su talento y ponerlo al servicio de la comunidad. Sin quererlo (o a lo mejor lo hizo adrede) la directora de mi Proyecto Fin de Master (titulado “ABP: Elaboración de una Guía Gastronómica como elemento multidisciplinar en 6o de Educación Primaria.”), Carmen Llopis, ha hecho que evolucione y que comience a desmenuzar el proceso a través del cual seguro que mis alumnos comienzan a descubrir su Elemento.

el_elemento
Robinson, K. & Aronica. L. (2009). El Elemento. Debolsillo. Barcelona.
Anuncios

El PBL o Aprendizaje Basado en Proyectos en el Colegio Divina Pastora.

Os dejo dos enlaces donde podéis leer el artículo que me han publicado. El primero es a la entrada en el blog de Escuelas Católicas de Castilla y León (donde está el artículo al completo) y el segundo es a la revista “Educamos en Castilla y León” (resumen del artículo).