“Ser Maestro” by Raúl Bermejo

Hace unos días comentaba brevemente acerca del libro: “El Elemento” de sir Ken Robinson. Ahora toca el turno a un Maestro (sí, con mayúscula): Raúl Bermejo y su libro “Ser Maestro”.

9788416820825Me alegra mucho conocer que somos muchos los maestros que abogamos por el cambio metodológico y que éste debe de empezar en las aulas, siempre apoyados por una administración a la que se le atisba ciertos toques de cambio pero cuyas legislaciones son más que rígidas.

El libro no se mueve de la idea que Ken Robinson, Javier Tourón, Raúl Santiago, Pere Pujolàs, Fernando Trujillo o el filósofo José Antonio Marina han venido ofreciendo de la educación; todo un descubrimiento para mí, puesto que viene a continuar los textos de César Bona, libros de maestros para maestros (y padres) hablando en primera persona acerca de las dificultades y de los logros conseguidos. Sobre todo me llama poderosamente la atención la importancia que Bermejo da al juego y a la utilidad educativa del mismo.

Lectura muy amena y divertida, con algún que otro interrogante que se queda sin responder y con un final (las entrevistas y testimonios) bastante interesantes.

“El Elemento”, de sir Ken Robinson

Finalizó el curso escolar y comenzó el verano y con él mi etapa de lecturas pendientes. Uno de los libros de esta lista era “El Elemento”, de sir Ken Robinson y Lou Aronica. Conocía a Robinson de la charla que dio en TED en 2006, y que ya había visto en varias ocasiones, aquí os dejo el video:

En realidad esta charla sobre que la educación mata la creatividad es el prólogo de su libro, “El Elemento” donde aborda muchas ideas enriquecedoras y que hacen que cambies el modo de ver las cosas en el mundo educativo si en verdad estás dispuesto.

En primer lugar, “El Elemento” me ha hecho pensar y meditar acerca de si estoy en mi Elemento, y en verdad que sí. ¿Cómo lo sé? Reconozco que soy un inquieto y que no paro, que muchas cosas me llaman la atención y que eso hace que sea capaz de unir diversas temáticas para desarrollar acciones multidisciplinares. De pequeño me encantaba subir al escenario, era uno de los actores en casi todas las obras de teatro que se hacían en el cole y en el instituto, nunca hice el papel principal pero tampoco ansiaba estar de protagonista. Esto me hizo aprender a que una buena dicción e impostación de la voz es muy bueno, y parece ser que gracias a esto recitar poemas es una de las cosas que más me gusten. En el escenario me sentía bien pero la vergüenza se adueñó de mí en un breve período de tiempo, aunque ya siendo profesor he hecho de casi todo: cantajuegos, payaso, presentador, lazarillo,…

Otra de mis facetas favoritas ha sido y es la música. Desde que comencé a tocar la flauta de pico en el colegio siempre me ha intrigado el descifrar aquel lenguaje tan raro y del que los músicos sacaban bellas melodías. Estudié saxofón por ser la única opción motivadora entre las muchas que se me ofrecían aunque finalmente pude acceder al conservatorio con más edad de la que tienen los que lo acaban, para cursar dos años y sentir el sabor de la formación formal de la enseñanza de la Música Antigua. Por avatares de la vida tuve de abandonar el saxofón, pero la guitarra y el piano ocuparon su lugar.

La lectura y la escritura son mis otras dos pasiones. Se lo agradezco a dos grandes maestros: Lorenzo Gómez y Carmina Colino. El primero me enseñó que los libros son grandes contadores de historias; y la segunda que cada libro tiene un trasfondo y un tiempo, como ente propio, pero también para ser leídos. Además, Carmina tuvo a bien de motivarme para comenzar a escribir y que tantas alegrías me ha dado.

De ambos maestros, y de algunos otros comencé a apasionarme por la enseñanza. Si en verdad me paro a pensar fueron los poco ortodoxos los que perduran en mi memoria, y aquellos que seguían la norma en lo académico, no lo hacían en las formas y el cariño hacia ellos es inmenso.

Pero hubo un momento en el que verdaderamente descubrí mi Elemento, y como bien dice mi amiga y compañera Raquel: “el Universo se las arregla para que cada cual obtenga lo que se merece.” No me considero mal estudiante pero suspendí la PAU (tenía que elegir entre una oportunidad musical y pasar un examen) y tuve a bien de estar un curso de “oyente” para aprobar. En ese nuevo año mi profesora Carmina fue mi salvación. Aún recuerdo cuando aprobé y pasé a agradecérselo que nos cruzamos con el profesor de matemáticas y dándome la enhorabuena me preguntó qué es lo que quería hacer, a lo que contesté: arquitectura. Carmina saltó enseguida y dijo: ¡Lo tuyo es la enseñanza! Al regresar a casa y tener que hacer la elección de la carrera (había que poner un listado de 12 carreras) recuerdo que hice una lista con arquitectura e ingenierías. Se lo enseñé a mi madre que estaba planchando y me dijo: ¿Estás seguro que quieres hacer eso? Tras meditarlo, hice otra lista. ¿Por qué no? Mi ilusión era ser arquitecto, por mi padre, pero no iba a renunciar a mis intereses. El caso que la segunda lista fue la que finalmente puse. Al cabo de un tiempo llegó una carta de la Complutense en el que decía que había sigo admitido en Magisterio de Educación Musical. La cara que puse la tiene grabada mi madre en su retina, y yo tengo guardada la carta entre aquellos objetos que para mí son y han sido importantes. Nunca me arrepentí de estudiar lo que estudié y de ser lo que soy. Estoy en mi Elemento. Vivo mi Elemento.

En segundo lugar: son muchas cosas las que comparto de “El Elemento”, pero la que más me ha chocado ha sido la idea de inteligencia que tan bien explica Robinson en la charla en TED. Creo que cada niño ha de encontrar su talento y ponerlo al servicio de la comunidad. Sin quererlo (o a lo mejor lo hizo adrede) la directora de mi Proyecto Fin de Master (titulado “ABP: Elaboración de una Guía Gastronómica como elemento multidisciplinar en 6o de Educación Primaria.”), Carmen Llopis, ha hecho que evolucione y que comience a desmenuzar el proceso a través del cual seguro que mis alumnos comienzan a descubrir su Elemento.

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Robinson, K. & Aronica. L. (2009). El Elemento. Debolsillo. Barcelona.

Referencias interesantes para padres y educadores

En la entrada de hoy simplemente voy a añadir una serie de entradas a varios artículos sobre psicología infantil que me parecen más que interesantes y que pueden ayudarnos a entender más la mente de estos “locos bajitos” que son nuestros hijos y/o alumnos.

A continuación os dejo unas entradas que nos esclarecen cosas acerca del bullying.

Kahoot! Iniciando la gamificación del aula

En esta entrada os enlazo a la entrada de la Revista 3.0 sobre esta aplicación. Es muy interesante su uso grupal en el aula para realizar una evaluación generalizada inicial y una final.

A continuación os dejo un tutorial sencillo donde aprender a utilizar y crear actividades con esta aplicación.

  • TutoTIC (27 de noviembre de 2015). Tutorial KAHOOT español #participaciónactiva [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/LxtXHcGnLmE

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Documento para contratación de maestras (1923)

Hace tiempo creí perdido este documento, pero hoy lo he recuperado de entre las páginas de un libro. Paradójicamente se encontraba en el libro-manual “Psicología de la Motivación” de la UNED, y bien estaba ahí, porque al revisar lo que ponía a uno le chirrían los dientes de la falta de autonomía que tenían las mujeres hace poco más de un siglo.

¿Cómo educaremos en el futuro?

Tras la reciente publicación en El Mundo sobre la educación del futuro, me he puesto a escribir para reflexionar con vosotros.

¿En verdad sabemos cómo será la educación del futuro? Sinceramente creo que no. Todo lo que se expone de avances metodológicos y materiales son cosas que podemos poner en práctica no sólo desde ya, sino desde hace unos cuantos años. Es cierto que aún queda mucho por avanzar pero las nuevas “hornadas” de maestros, que prácticamente ya han nacido y se han desarrollado con una tecnología infinitamente más avanzada que aquel Intel 486 que yo tuve a los 16 años (de segunda mano claro), que venía con una impresora matricial que cuando funcionaba orquestaba el verdadero reggaeton y no lo de ahora,… Pues que los nuevos y futuros maestros han de tener en cuenta que no van a enseñar nunca como lo hacían sus profesores de escuela (ni los que ya ejercemos de docentes). Creo que los maestros somos guías de aprendizaje, no somos contenedores de conocimiento, eso quedó para la historia, aunque un porcentaje alto de maestros en ejercicio no quieran apearse del burro.
También creo que el futuro aboga por las tecnologías (pero el futuro de hoy, que mañana será pasado). Pero no porque a los chicos de hoy les veamos con whatsapp, facebook, instagram y formas de relacionarse diferentes a las de cuando nosotros éramos pequeños, sino porque las TIC son herramientas necesarias y útiles en nuestro día a día y en los futuros nuevos empleos muchísimo más: programadores, creadores de apps, investigadores, científicos, médicos, periodistas, reporteros, fotógrafos, cineastas, músicos, abogados, etc., no podrían realizar su trabajo (ni hoy ni el futuro) si no es por la tecnología y la que se va desarrollando día a día. Por eso los maestros no podemos quedarnos atrás. No podemos seguir con nuestra clase de pizarra verde. Tenemos que abanderar un cambio, pero no sólo en el ámbito legislativo (y por ende en el económico); sino en el de nuestra propia acción docente. ¿Cómo?

 

Siempre es complicado cambiar y siempre se formarán tres grandes grupos a partir de la propuesta del cambio:
  1. Los que se niegan de pleno. Los inmovilistas. Los que piensan (o al menos esa es la cara que dan) que todo está bien como está y que no hay motivo para cambiar. Suelen ser docentes desconocedores y llenos de miedo ante la novedad. Prefieren quedarse dentro de su “zona de confort”.
  2. Los reticentes. Incrédulos los muchos, que ponen trabas a casi todo para evitar cambiar de manera brusca e ir modificando acciones según vaya en demanda. Un ejemplo sería aquel docente que se niega a usar tablets en clase pero luego manda a sus alumnos que realicen actividades en casa desde el ordenador. Tienen miedo a salir de su zona de confort pero saben que han de hacerlo. Es un tira y afloja.
  3. Los abanderados. Los que se creen que el cambio ya está aquí y que es necesario por el bien de los alumnos. Es el que aprende nuevas técnicas, nuevos métodos y modelos, nuevos conocimientos para él, porque sabe que le serán útiles para su día a día como docente. Aunque el miedo a salir de la zona de confort siempre está ahí, lo importante es tener el convencimiento de que una vez que salgas lo que te vas a encontrar es mejor que lo que ya conoces.
Una cosa con la que no estoy del todo de acuerdo con el artículo de El Mundo es en lo relativo a que el inglés se convierta en la lengua vehicular de la educación, por encima de la materna. Creo que es imposible, y más en nuestro país, ya que el nivel en idiomas (el que sea) es bastante mediocre de manera generalizada en toda la población. La información general se publica en inglés (a nivel mundial los estudios y publicaciones más importantes se hacen en ese idioma) y los alumnos han de aprender la lengua de Shakespeare no sólo por necesidad sino también por movilidad (en un mundo globalizado no se entiende que una persona sólo hable su propia lengua). Quizás sea un punto de vista muy futurista pero abogo más por una escuela plurilingüe que certifique el conocimiento en varios idiomas.
Por último decir que los alumnos de hoy no han de acabar “especialistas”, sino “multidisciplinares” y “conectados” a un mundo real y digital cada vez más globalizado, con unas competencias adquiridas verdaderamente consolidadas y poderosas como para que el trabajo en grupo (multidisciplinar) sea lo más importante. El día de mañana los que tengan las habilidades necesarias para ejercer de “cohesionadores” de grupos serán los verdaderos protagonistas. Hoy en día ya ocurre: en la crisis del ébola los equipos de gestión no son exclusivamente médicos y de salud pública, sino que hay todo tipo de especialistas que aportan su granito de arena para que el producto final sea el esperado.
Resumiendo: en la historia siempre ha habido cambios en todos los ámbitos (física, biología, medicina, psicología, filosofía, religión, pedagogía,…), lo complicado es cambiar la mente de las personas que no abren sus ojos hacia la realidad.